Menonitas
EL GRUPO MINORITARIO MENONITA:

Los menonitas han roto con el esquema del subdesarrollo en una de las regiones más difíciles de México. Han mostrado que con la organización, la cooperación, la división del trabajo y la integración de ramas productivas, los avances pueden ser significativos. La clave del desarrollo en los campos menonitas ha sido la capacidad de integrar la agricultura y la ganadería: el campo y la industria.
Su vida cotidiana transcurre en la rutina. Son austeros, disciplinados y serios. Sus alimentos consisten básicamente en pan con mantequilla y embutidos, y esta frugalidad la muestran en todas las facetas de su existencia: su vestido, el mobiliario, el uso del tiempo libre, sus festejos e incluso las ceremonias religiosas. Celebran moderadamente la Navidad, los compromisos matrimoniales, las bodas y los funerales; tienen prohibido el uso del radio, la televisión, el tabaco y las bebidas alcohólicas. Su dieta es inapropiada, con la consecuente morbilidad. Algunos de ellos viven en condiciones insalubres. Por razones religiosas se suelen oponer a la vacunación de sus hijos, y lo mismo sucede con sus animales. La mortalidad infantil es relativamente alta, pero se compensa con un índice de nacimientos elevado. También son renuentes al uso de fertilizantes químicos e insecticidas. Por fortuna se encuentran en un clima poco propicio a enfermedades y plagas. Su religión les prohíbe utilizar vehículos de motor y llantas de hule para uso familiar, a menos que sean para el trabajo. No sólo poseen maquinaria agrícola moderna que importan con ayuda de sus correligionarios de Norteamérica, sino que es frecuente que adquieran camiones en común para la transportación de sus productos.
Los menonitas dan mucha importancia a la educación de sus hijos y sostienen escuelas en todas las villas, bajo control eclesiástico. Los niños aprenden a leer en alemán, el idioma oficial en la escuela y en la iglesia; no obstante, difícilmente llegan a dominarlo. En la vida diaria se comunican en su viejo dialecto bajo-alemán. Algunos hablan español pero no lo leen, por lo que tienen poco acceso a fuentes de información, fuera de los escritos doctrinarios. En la escuela se estudia el catecismo, las escrituras, himnos religiosos, aritmética elemental, higiene y algo de geografía para que comprendan el recorrido de sus antepasados por el mundo. Los niños asisten a la escuela de noviembre a marzo y el resto del año colabora en las labores agrícolas. En realidad es a través del trabajo como aprenden lo más importante para ganarse la vida. Los valores y las formas de comportamiento las aprenden en la iglesia dominical.
Los menonitas de México no constituyen un grupo homogéneo. Proceden de una de las ramas más conservadoras del menonitismo universal. Sin embargo, muchos de ellos consideran que sus escuelas son inadecuadas para la época y se están asimilando a los programas y lineamientos de la Secretaría de Educación Pública. Existen proyectos como el de la "Quinta Lupita", en Chihuahua, donde se les instruye en español y además aprenden alemán e inglés, y hoy en día muchos de ellos están enviando a sus jóvenes a proseguir estudios medios y superiores en escuelas oficiales, aun ante la oposición del clero más tradicionalista.
Los
menonitas son, en realidad, un grupo religioso anabaptista cristiano originado
en Europa Central a partir de 1525, aproximadamente. Sin embargo, distintas
vicisitudes terminaron por convertir a este grupo religioso en refugiados que
tuvieron que emigrar a distintas latitudes. Primero a Rusia, pero tras la
incomprensión durante el régimen comunista de Stalin, encontraron acomodo en
Norteamérica y Centroamérica. Actualmente, sobre un millón y medio de menonitas
se encuentran repartidos por casi todo el mundo, incluido África (medio millón)
y Asia (unos 250.000).
Lo
que convierte a este grupo religioso en comunidad étnica es su casi nula
integración en relación a las comunidades de acogida (en nuestro caso, en
relación a beliceños y guatemaltecos). Ellos viven en sus propios poblados, con
unas normas estrictas y propias de máxima austeridad y con una vestimenta
peculiar que nos retrotrae a principios del siglo XX. Si a ello le unimos su
especial modo de vivir el cristianismo, una lengua propia a medio camino entre
el holandés y el alemán de origen prusiano y el evidente sentido de pertenencia
a una comunidad diferenciada, es evidente que nos permite incluir a los
menonitas en el concepto cultural de etnia, puesto que su peculiaridad no se
circunscribe únicamente al aspecto religioso.
La
mayoría de menonitas de Centroamérica se dedican a trabajar el campo. En
Guatemala y, particularmente, en Belice, nos explicaron que se trataba de un
grupo especialmente respetado por su ética, su dedicación al trabajo y su
honestidad.
El overol de mezclilla es una pieza imprescindible en la
indumentaria de los varones menonitas. El overol es un pantalón de una sola
pieza, compuesta por pechera y sujeto por tirantes cruzados en la espalda,
generalmente es de color azul marino. Además usan camisas de algodón y
sombrero de paja de ala ancha. Los domingos o días festivos usan saco de
casimir y sombrero de fieltro de color obscuro.
Las mujeres usan vestidos estampados y delantales que
ellas mismas bordan de manera singular, además de pañoletas bordadas que sirven
de distintivo para saber si una mujer es casada o soltera; blanca para las
señoritas y negra para las mujeres casadas o las viudas. También usan sobre la
pañoleta un sombrero de ala ancha, redondo, confeccionado de paja y
adornado con listones de diversos colores. El cabello lo llevan acondicionado
en largas trenzas puesto que tienen prohibido cortárselo desde que nacen.
Con una tradición de cuatro siglos, la vestimenta
de los menonitas no ha cambiado mucho, las mujeres desde niñas visten vestidos
anchos y floreados sobre fondo negro, con una pañoleta rosa o blanca en las
solteras y negro en las casadas. Los hombres usan pantalones de pechera u
overol.
El quehacer económico constituye la esencia de la cultura menonita actual, en torno al cual giran las demás actividades. Sin embargo, la comunidad está organizada por la iglesia, que controla las diversas esferas de su vida. La autoridad religiosa y la civil coinciden y los intereses comunes están por encima de la iniciativa individual.
Su actividad fundamental es la agricultura. Las mujeres y los niños pequeños atienden a los animales. Siembran maíz, frijol, cebada, centeno, trigo, sorgo, lino y principalmente avena. También han incursionado en la siembra de frutales y de algodón. Crían su ganado en común, y destinan parte de la producción lechera y la carne al consumo familiar y parte a las fábricas de queso.
El quehacer económico constituye la esencia de la cultura menonita actual, en torno al cual giran las demás actividades. Sin embargo, la comunidad está organizada por la iglesia, que controla las diversas esferas de su vida. La autoridad religiosa y la civil coinciden y los intereses comunes están por encima de la iniciativa individual.
Su actividad fundamental es la agricultura. Las mujeres y los niños pequeños atienden a los animales. Siembran maíz, frijol, cebada, centeno, trigo, sorgo, lino y principalmente avena. También han incursionado en la siembra de frutales y de algodón. Crían su ganado en común, y destinan parte de la producción lechera y la carne al consumo familiar y parte a las fábricas de queso.
LA ORGANIZACIÓN Y TRADICIONES DE LOS MENONITAS
Los menonitas han roto con el esquema del subdesarrollo en una de las regiones más difíciles de México. Han mostrado que con la organización, la cooperación, la división del trabajo y la integración de ramas productivas, los avances pueden ser significativos. La clave del desarrollo en los campos menonitas ha sido la capacidad de integrar la agricultura y la ganadería: el campo y la industria.
Su vida cotidiana transcurre en la rutina. Son austeros, disciplinados y serios. Sus alimentos consisten básicamente en pan con mantequilla y embutidos, y esta frugalidad la muestran en todas las facetas de su existencia: su vestido, el mobiliario, el uso del tiempo libre, sus festejos e incluso las ceremonias religiosas. Celebran moderadamente la Navidad, los compromisos matrimoniales, las bodas y los funerales; tienen prohibido el uso del radio, la televisión, el tabaco y las bebidas alcohólicas. Su dieta es inapropiada, con la consecuente morbilidad. Algunos de ellos viven en condiciones insalubres. Por razones religiosas se suelen oponer a la vacunación de sus hijos, y lo mismo sucede con sus animales. La mortalidad infantil es relativamente alta, pero se compensa con un índice de nacimientos elevado. También son renuentes al uso de fertilizantes químicos e insecticidas. Por fortuna se encuentran en un clima poco propicio a enfermedades y plagas. Su religión les prohíbe utilizar vehículos de motor y llantas de hule para uso familiar, a menos que sean para el trabajo. No sólo poseen maquinaria agrícola moderna que importan con ayuda de sus correligionarios de Norteamérica, sino que es frecuente que adquieran camiones en común para la transportación de sus productos.
Los menonitas dan mucha importancia a la educación de sus hijos y sostienen escuelas en todas las villas, bajo control eclesiástico. Los niños aprenden a leer en alemán, el idioma oficial en la escuela y en la iglesia; no obstante, difícilmente llegan a dominarlo. En la vida diaria se comunican en su viejo dialecto bajo-alemán. Algunos hablan español pero no lo leen, por lo que tienen poco acceso a fuentes de información, fuera de los escritos doctrinarios. En la escuela se estudia el catecismo, las escrituras, himnos religiosos, aritmética elemental, higiene y algo de geografía para que comprendan el recorrido de sus antepasados por el mundo. Los niños asisten a la escuela de noviembre a marzo y el resto del año colabora en las labores agrícolas. En realidad es a través del trabajo como aprenden lo más importante para ganarse la vida. Los valores y las formas de comportamiento las aprenden en la iglesia dominical.
Los menonitas de México no constituyen un grupo homogéneo. Proceden de una de las ramas más conservadoras del menonitismo universal. Sin embargo, muchos de ellos consideran que sus escuelas son inadecuadas para la época y se están asimilando a los programas y lineamientos de la Secretaría de Educación Pública. Existen proyectos como el de la "Quinta Lupita", en Chihuahua, donde se les instruye en español y además aprenden alemán e inglés, y hoy en día muchos de ellos están enviando a sus jóvenes a proseguir estudios medios y superiores en escuelas oficiales, aun ante la oposición del clero más tradicionalista.
Fuentes:
¿que costumbres y tradiciones hacen los menonitas?
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